El celibato o la confesión no favorecen el abuso sexual: hay más casos en iglesias que no los tienen

El informe Cahill y Wilkinson contra el celibato usa cifras equivocadas; Australia lo demuestra . La Comisión australiana que durante años ha reunido los datos sobre abusos sexuales a menores en el país

Se está difundiendo bastante en inglés un informe de 384 páginas recientemente publicado en la RMIT University en Australia que intenta volver a relacionar los abusos sexuales a menores con el celibato sacerdotal católico.

Sus autores, Desmond Cahill y Peter Wilkinson, dejaron el sacerdocio católico en los años 80, cada uno encontró esposa y hoy son activos defensores del celibato opcional para el clero. El informe (que llamaremos RMIT Cahill-Wilkinson) no aporta datos nuevos, sino que suma datos de distintas fuentes previas y hace -como indica su título- una "revisión interpretativa". [Completo aquí en inglés en PDF]

"Aunque desde una perspectiva de la ciencia social es imposible concluir que el celibato ha causado abusos sexuales infantiles directamente, preferimos una aproximación que ve el celibato como un mayor riesgo de precipitación, un factor que ha llevado a identidades psicosexualmente inmaduras y a la privación sexual de parte de los sacerdotes y religiosos que dañaron a niños", afirma la tesis de estos autores, muy citados y republicados en los últimos días. 

Sin embargo, asombra comprobar cómo los datos en los que se basa el informe están caducados. Así, recoge en la página 174 la "encuesta" de 1995 del periodista español anticlerical Pepe Rodríguez a unos 350 clérigos españoles, en el que un 7% habría "admitido" haber abusado de menores, de lo que extrapolan 262.600 víctimas masculinas y 44.800 femeninas. Han pasado 22 años y muchos escándalos y nada en España parece apoyar estas cifras. Por supuesto, ha habido casos de abusos aquí y allá, y también casos de denuncias falsas y clérigos absueltos. Pero lejos de esos números.

Los datos de Australia también son fallidos

En realidad, las cifras más importantes y detalladas, que son las de su país, Australia, tampoco las recogen bien... porque cerraron el informe antes de recibir los datos completos sobre otras confesiones religiosas, confesiones que no tienen ni celibato, ni jerarquía estricta, ni secreto de confesión ni otros elementos a los que relacionan con los abusos. 

En la página 182 este informe presenta una tabla comparando los abusos denunciados o difundidos (no juzgados ni demostrados) clasificándolos por denominaciones cristianas. Pero su fuente es un simple discurso del juez Peter McClellan del 15 de septiembre de 2015 y se ha quedado obsoleta en estos dos años. 

Desde entonces, incluso en 2017, se han sabido más datos sobre otras denominaciones. La Iglesia Católica sale muy mal parada en las cifras, pero en proporción salen mucho peor otras que no tienen celibato, ni secreto de confesión. 

Resumen australiano: 4.445 casos, 1.880 personas denunciadas

Monica Doumit, una analista en CatholicWeekly.com.au, resume la situación en Australia tras años de investigaciones muy detalladas, amplias e insistentes: 4.445 personas denunciaron haber sufrido abusos sexuales en manos de clérigos y laicos de entidades católicas, entre enero de 1950 y febrero de 2015, un periodo de de 65 años. Los acusados son 1.880. Muchos, siempre demasiados. La mayor parte de los casos se concentran, desproporcionadamente, en la década de los 70 y los 80. 

Durante 3 semanas en febrero de 2017 y ante televisiones y grandes despliegues de prensa australiana y mundial, se analizaron estas cifras en la Real Comisión (la RCIRCSA) que analizaba estos casos. Señala Monica Doumit: "La comisión pasó 15 días considerando asuntos específicamente católicos como la estructura de la Iglesia, el celibato, el sello de la confesión, la formación en el seminario, el atavío clerical, la enseñanza de que un hombre cambia ontológicamente cuando es ordenado y más. Pero esa atención luego no se repitió con otras confesiones".

Con clero casado, femenino, etc... y más abusos

El caso más claro se ve con la Uniting Church (www.uca.org.au), una iglesia protestante australiana que nace en 1977 de la suma de presbiterianos, metodistas y congregacionales. Sin obispos, sin seminarios, con clero casado, con laicos votando a sus pastores... cuentan con 240.000 miembros y 2.500 congregaciones. 

Los datos que han pasado a la RCIRCSA este año reconocen 2.504 acusaciones de abusos sexuales en sus 4 décadas de historia (seis veces más que los 480 que recoge la tabla de la página 182 del RMIT Cahill-Wilkinson). Si aplicamos esa tabla con la proporción de población en 2011, nos daría que esta iglesia de celibato opcional y poco clerical, sin órdenes religiosas pero con ministras de culto, tiene 3 veces más abusos, en proporción, que la católica.

El caso de la Uniting Church se trató en la RCIRCSA en un par de horas, nada de dedicar 15 días a preguntar por sus prácticas y organización. 

Los Testigos de Jehová: epidemia de casos

Monica Doumit señala el caso de los Testigos de Jehová: sin clero, sin colegios ni orfanatos ni órdenes religiosas, y con 1.006 casos admitidos de miembros denunciados por abusos sexuales (la tabla RMIT Cahill-Wilkinson hablaba solo de 137 casos). Teniendo en cuenta que los Testigos en Australia son apenas un 0,4% de la población (muy lejos del 25% de australianos que son católicos) asombran esas cifras. De nuevo, la comisión les dedicó apenas una mañana, no tres semanas como a los católicos. 

Cahill y Wilkinson atribuyen la mala gestión de los abusos en ambientes de Testigos de Jehová a su lectura literal de Deuteronomio 19,15, que pide dos testigos del acto de abuso, por la que los responsables de las comunidades dejaban impunes a los abusadores y sin tratar las denuncias.

Los casos anglicanos: menos escuelas, menos fieles...

Este mismo proceso lo analiza David Quinn en The Irish Catholic. Quinn señala que RCIRCSA ha reunido datos de 1.085 incidentes de abusos sexuales a niños en 23 diócesis anglicanas de Australia entre 1980 y 2015 (la tabla RMIT Cahill-Wilkinson habla solo de 871 casos). Son bastantes menos que los 4.445 denunciantes de casos católicos, pero la Iglesia anglicana en Australia tiene un tamaño equivalente al 60% de la católica, no incluye datos de los años 60 ni 70 y tiene muy pocos consagrados o religiosos masculinos. Tampoco tiene tantas escuelas ni orfanatos. Su clero casado no parece haber servido para impedir los abusos.

Contra el secreto de confesión

Gerard Henderson, un reputado columnista en TheAustralian.com.au, comenta que RCIRCSA, en "su Reporte de Justicia Criminal de 2.040 páginas, que contiene 85 recomendaciones" pide legislar para castigar a quien no informe de los abusos de los que tenga conocimiento e incluso mera sospecha, y en su recomendación 35 va contra el secreto de confesión, tema que la prensa australiana destacó. 

"Debe considerarse criminal el no informar de la información ganada o de las sospechas obtenidas, del todo o en parte, en base a información expuesta en, o en conexión, con una confesión religiosa [en el sentido de confesar los pecados, nota de ReL]. La legislación debería excluir cualquier excusa existente, protección o privilegio en relación con las confesiones religiosas para lograr este objetivo", dice la propuesta... Esto, en la práctica, castigaría penalmente el secreto de confesión.  

 

Pero ¿cuántos pederastas se capturarían con una ley así contra el secreto de confesión? Probablemente, ninguno, pero sí se encarcelaría a algunos buenos curas.

¿Cuánto se confiesan los pedófilos? Más bien nunca

Henderson recuerda que el jefe de la comisión, el juez Peter McClellan, entrevistó al  pedófilo y ex-cura Gerald Risdale, que está en la cárcel, y le dijo que mientras fue cura nunca fue a confesarse. 

Según Henderson, el arzobispo de Melbourne, Denis Hart, dijo que en su medio siglo de ministerio sacerdotal nunca oyó a nadie confesarse de pedofilia. El jesuita Frank Brennan dijo lo mismo de sus 30 años. Aunque Hart es conservador y Brennan es un disidente que apoya el matrimonio gay, ambos han declarado que ellos seguirán manteniendo el secreto de confesión, como juraron hacer, aunque el Gobierno lo penalizara. 

El bulo del pederasta perdonado 1.500 veces 

Un autor anticlerical, Peter FitzSimons, escribió acerca de un "padre Michael McArdle que fue perdonado no menos de 1500 veces por 30 de sus compañeros sacerdotes por violar a niños a su cargo". Pero Henderson responde que la comisión no consideró creíble a McArdle, que fue abusador de 1965 a 1987 y que solo dijo esto en un tribunal de apelación en 2004 intentando desesperadamente llamar la atención y lograr reducción de pena. Han pasado 3 décadas y nadie se cree que 30 curas distintos, durante 20 años, le pusieran de penitencia "vete a casa y reza". 

La realidad es que pocos católicos se confiesan (aunque la Iglesia recomienda hacerlo a menudo, y exige hacerlo al menos una vez al año), y casi seguro los pederastas no están entre ellos. De hecho, señala Henderson practicamente no hay casos de abusos en el clero católico australiano en los últimos 20 años. Los casos recogidos se acumularon en los 70 y 80, con alguno posterior.

Ni el celibato ni la confesión apoyan los abusos

No hay pruebas de que la confesión, o la formación en seminarios, o el celibato, tengan nada que ver con los abusos. La cultura de la impunidad y el secretismo, o la confianza en que con oración y algo de terapia se acababa con la pederastia, se ha dado con igual o peor intensidadd entre iglesias protestantes y otras comunidades, como los Testigos de Jehová o los adventistas o incluso los judíos: estas dos comunidades últimas tienen una proporción de abusos similar a los católicos, según la tabla RMIT Cahill-Wilkinson. 

Hay muchas cosas que se pueden hacer para proteger mejor a los niños (y no solo en ambientes religiosos: allí donde haya niños, allí acudirán los predadores). Quitar el celibato clerical, el secreto de confesión o la formación en seminarios no son de esas cosas útiles. 

religionenlibertad.com 16 septiembre 2017


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